En Alemania ya piden prorrogar el bono de transporte, mientras aquí sigue el debate

Veinte días lleva funcionando el bono de transporte en Alemania y el 70% de sus ciudadanos se muestran partidarios de prolongar la medida más allá de agosto, que en principio era su fecha tope. El billete de nueve euros mensuales para utilizar de forma indiscriminada todo tipo de transportes públicos parece que ha sido un éxito en el país centroeuropeo. En España, el Gobierno central baraja aplicar una medida similar, que implicaría importantes modificaciones técnicas en la gestión del sistema de billetaje y cobro para entidades como el Consorcio de Transportes del Área de Zaragoza (CTAZ).

 

Los impulsores del billete mensual universal por debajo de 10 euros sostienen que permitiría a los usuarios del transporte público un ahorro inicial de en torno a 460 millones de euros, sin contar con que la medida llevaría implícito un menor uso del coche privado y por tanto una reducción del consumo de combustibles fósiles.

 

Pero a la propuesta no le faltan detractores. Por un lado, expertos en movilidad sostienen que la forma de potenciar el transporte público no pasa tanto por rebajar el precio del billete como por mejorar su calidad y sus frecuencias. Según estos analistas, aparcaremos el coche y subiremos al bus o al tren cuando la oferta de estos últimos nos garantice comodidad, confort y un gasto de tiempo (esperas, duración de los trayectos...) asumible.

 

Por otro lado, las voces críticas contra el bono de transporte se centran también en el coste que supondría para las arcas públicas. En una situación de crisis y recesión, alertan estos analistas, el Estado no puede permitirse un desembolso de esa magnitud. Sus apreciaciones pasan de largo por el hecho de que el Gobierno central ya ha invertido muchos millones en subvencionar la gasolina y el gasoil, sin que se haya logrado frenar la subida de precio de los combustibles por el mayor uso del coche privado que ha propiciado la medida.

Éxito en Alemania

Mientras en el Estado español se sigue a la espera sobre la posible aplicación de subvenciones al transporte público, los alemanes han refrendado el acierto de la decisión tomada por su Gobierno. El 70% de los ciudadanos germanos se han mostrado partidarios de prorrogar la medida más allá del 31 de agosto. Los datos provienen de una encuesta publicada el pasado fin de semana por el diario Bild, el de mayor tirada en Alemania.

 

Los resultados de la citada consulta han venido a corroborar las evidencias constatadas desde el pasado 1 de junio. A partir de ese día en que entró en vigor el bono mensual de 9 euros, la demanda de billetes de transporte subvencionados se disparó en todo el país y numerosas líneas de tren o bus han registrado saturaciones de viajeros. El ministro de Transportes alemán, el liberal Volker Wissing, ha asegurado que la iniciativa "es, en todo el sentido de la palabra, un éxito, un taquillazo".

 

La aplicación de una medida similar a la alemana presentaría indudables complejidades técnicas en el Estado español, donde la regulación del transporte muestra diferencias notables, dependiendo de los territorios, incluso de las ciudades.

 

A ese respecto, responsables del Consorcio de Transportes del Área de Zaragoza (CTAZ) han indicado que la puesta en marcha del billete mensual de uso indiscriminado supondría sin duda la aplicación de medidas técnicas extraordinarias para el cobro de los pases y la gestión general del sistema tarifario, pero que, pese a sus dificultades, los reajustes técnicos serían asumibles.